Todos los mensajes de este autor

Dos en uno

12. marzo 2024 | Por | Categoria: Familia

Si a esta charla de hoy la quiero llamar Dos en uno, ¿a que no hay uno solo de ustedes que no adivine a la primera que se trata del matrimonio?… Así es: dos en uno fue el ideal primero de Dios sobre el hombre:
– Y serán los dos una sola carne, una sola persona. A tanto debe llegar la unión del varón con la mujer.
Este ideal de Dios lo expresaron una vez de manera idílica dos esposos célebres. Enriqueta estaba en su jardín entrelazando dos tallos de un rosal. Se le acerca por detrás, callandito, su esposo Manzoni, el mayor escritor moderno de Italia, y le pregunta cariñoso:
– ¿Qué haces? ¿Qué significa esto?
Y Enriqueta, mimosa, dulce:
– ¿Ves? Estos dos tallos son nuestros dos corazones, unidos fuertemente entre sí.
Al gran Manzoni le saltaron las lágrimas a los ojos. Y mandó levantar alrededor del rosal un parterre, cuyo recuerdo ha perdurado hasta nuestros días…



Jesucristo, ¡éste, sí!

11. marzo 2024 | Por | Categoria: Jesucristo

Nunca discutiremos el que Jesucristo sea el primero en todo, empezando por ser el primero en nuestros ideales. Siempre resonará con fuerza en nuestros oídos la palabra enérgica con que San Pablo termina su primera carta a los de Corinto: – Sea maldito quien no ame a nuestro Señor Jesucristo.



Cuarto Domingo de Cuaresma (B)

8. marzo 2024 | Por | Categoria: Charla Dominical

Empiezo con la historia de aquel joven paralítico que estaba en su silla de ruedas, siempre inmóvil, sin poder trabajar, porque apenas si podía servirse de los brazos para sostener y hojear algún libro. Hasta que un día le pregunta uno de los asiduos compañeros que nunca le abandonaron:
– Oye, tú que lees la Biblia y rezas tanto, me contestarás sin tapujos: ¿qué es lo que más te llama la atención en Dios? No me dirás que no le conoces…



Tú has venido a la orilla

7. marzo 2024 | Por | Categoria: Oración

Me he hecho mil veces esta observación: ¿por qué cantamos tanto en nuestras celebraciones el Tú, has venido a la orilla?… Esta canción se nos ha hecho casi imprescindible. Cualquiera diría que este canto es propio de seminaristas, los cuales, como los apóstoles, han reproducido aquella escena incomparable del lago, cuando Jesús llamó a Juan y Santiago, a Pedro y Andrés. Pero, no; somos nosotros, los seglares que llenamos las iglesias, los que más vamos repitiendo al Señor:
– Has venido…, me has mirado…, junto a ti buscaré otro mar.
¿A qué obedecerá la repetición tan continua de este cantar?…