Todos los mensajes de este autor

El Espíritu del Señor Jesús

6. marzo 2024 | Por | Categoria: Gracia

Casi podríamos empezar este mensaje haciendo una pregunta curiosa:
– ¿Cuántos templos, cuántas iglesias, hemos visto consagrados al Espíritu Santo?
En muchas partes, ni uno siquiera. En ciudades muy grandes, a lo mejor encontramos algún templo que otro con su nombre. Y, a la verdad, que no estaría mal decir alguna vez…



Construyendo la casa

5. marzo 2024 | Por | Categoria: Familia

No sé si hay una ilusión más grande para todos nosotros que el tener una casa propia. ¿Verdad que todos deseamos tener casa propia, nuestra, no de alquiler? Si la tenemos, ¿verdad que nos sentimos personas felices? ¿Por qué?… Porque la casa es el nido del amor. Y para disfrutar del amor en la familia, que es la felicidad mayor de este mundo, queremos un amor sin cuidados de pagos, sin intromisiones de otros, sin preocupaciones porque a uno le deshagan ese nido del amor.

Pues, bien. Ahora vamos a discurrir un poco más sobre esto. Pensemos que ya tenemos la casa. Pensemos que la vamos a tener muy pronto. ¿Ya lo hemos conseguido todo? ¿No nos puede pasar ahora lo que al pájaro, que ha de aborrecer el nido y abandonarlo porque se lo han profanado, o porque un cazador irresponsable le ha matado el macho a la hembra o le ha arrebatado la hembra al macho?…



Con Jesús en su Pasión

4. marzo 2024 | Por | Categoria: Jesucristo

En un mensaje anterior analizamos a varios personajes de la Pasión del Señor: a los malos, vamos a llamarlos así. Los antiguos y los actuales. Hoy nos preguntamos: ¿Y los buenos? ¿qué hicieron los amigos de entonces, qué hacen los amigos de hoy? ¿No hay nadie que acompañe hoy a Jesús cuando va hasta el Calvario?… Lo vamos a ver ahora…



Tercer Domingo de Cuaresma (B)

1. marzo 2024 | Por | Categoria: Charla Dominical

El Evangelio de este Domingo nos presenta un hecho singular del todo. Hasta parece muy extraño en la vida de Jesús. Parece que el Señor no se podía enojar tanto como lo hace hoy. Pero, así fue.

Llega a Jerusalén para la Pascua judía y se encuentra con un espectáculo que había contemplado otras veces, siempre que subía a la celebración de la fiesta. Pero nunca había podido actuar, aunque nunca le había parecido bien lo que sus ojos veían.
No le conoce todavía nadie, por más que ya lleva consigo a los primeros discípulos.
Pero ahora tiene que manifestarse al mundo como el Enviado de Dios…