No sé si hay una ilusión más grande para todos nosotros que el tener una casa propia. ¿Verdad que todos deseamos tener casa propia, nuestra, no de alquiler? Si la tenemos, ¿verdad que nos sentimos personas felices? ¿Por qué?… Porque la casa es el nido del amor. Y para disfrutar del amor en la familia, que es la felicidad mayor de este mundo, queremos un amor sin cuidados de pagos, sin intromisiones de otros, sin preocupaciones porque a uno le deshagan ese nido del amor.
Pues, bien. Ahora vamos a discurrir un poco más sobre esto. Pensemos que ya tenemos la casa. Pensemos que la vamos a tener muy pronto. ¿Ya lo hemos conseguido todo? ¿No nos puede pasar ahora lo que al pájaro, que ha de aborrecer el nido y abandonarlo porque se lo han profanado, o porque un cazador irresponsable le ha matado el macho a la hembra o le ha arrebatado la hembra al macho?…