Todos los mensajes de este autor

¿Cómo se llama Dios?

7. octubre 2020 | Por | Categoria: Dios

Si lanzásemos como al azar esta pregunta: ¿cómo se llama Dios?… muchos dirían simplemente: Pues, eso: Dios. ¿Qué más podemos decir?… No sabrían responder de otra manera. Sin embargo, Dios en la Biblia se da varios calificativos o apellidos, hablemos así, que determinan cada vez más y mejor lo que es Dios, y no precisamente en Sí mismo, sino respecto de nosotros. ¡Y cómo ayuda a amar a Dios el saber cómo se llama Dios, cómo es Dios y cómo actúa Dios con nosotros!…



La oración, una alianza

6. octubre 2020 | Por | Categoria: Nuestra Fe

Cuando el Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña lo que es la oración nos lleva a una realidad entrañada en lo más hondo de nuestro ser: la alianza. ¿Cómo se hablan, cómo se tratan, qué cosas se dicen los que han hecho alianza de amor o están para hacerla?…



María del Cenáculo

5. octubre 2020 | Por | Categoria: Maria

Se ha contado muchas veces aquella escena tan tierna de la madre que agonizaba. Rodeaban el lecho sus niños, y el más pequeñito, aunque no sabía muy bien qué era aquello de morir, le pregunta con inocencia encantadora:
-Mamá, ¿es verdad que ya no vas a poder cantar más?…
La mamá hace un esfuerzo supremo, e invita a los pequeños: -Sí, hijitos míos. ¡Venid, alabemos a María!…
La madre buena se despedía de este mundo cantando a María, y en el Cielo ha tenido ocasión interminable para cantarle a placer cuantas veces quiera…



La Iglesia, Familia de Dios

1. octubre 2020 | Por | Categoria: Iglesia

¿Qué es la Iglesia?… Digamos de ella cuantas cosas queramos, porque es un misterio de riqueza inagotable. Pero todos tenemos la idea de que la Iglesia es, más que nada, la Familia de Dios. Entonces, dentro de la Iglesia no existen diferencias, porque todos somos hermanos.
Todos somos hijos de un mismo Padre.
Todos somos miembros de un mismo cuerpo.
Todos participamos de la misma vida, pues por todos corre la misma sangre, es decir, la gracia de Dios que llevamos dentro desde que el Espíritu Santo se ha derramado en nuestros corazones.
Todos somos iguales, sin superioridad alguna de unos sobre otros…