Todos los mensajes de este autor

El Rico en misericordia

14. octubre 2020 | Por | Categoria: Dios

El Papa Juan Pablo II publicó una encíclica con el nombre tan significativo de Dios rico en misericordia, y dieciocho años después, como una preparación inmediata al Tercer Milenio, quiso que la Iglesia reflexionara durante todo un año sobre Dios, Padre Misericordioso. ¿Por qué? ¿Por qué esta insistencia en mirar la riqueza inmensa de la bondad de Dios? Ante lo mucho que peca el mundo, ¿no hubiera sido mucho mejor prevenirnos sobre los castigos que vendrán sobre el transgresor de tanto mandamiento divino? ¿Por qué no insistir algo sobre el Dios Juez, igual que lo hacemos sobre el Dios Padre bueno?…



El culto cristiano y celestial

13. octubre 2020 | Por | Categoria: Nuestra Fe

El Catecismo de la Iglesia Católica (1137) nos hace ver lo que es el culto de Dios en el Cielo. Nos abre los labios para cantar ante el trono de Dios. Nos dice lo que es nuestra oración cuando nos reunimos en la Iglesia como comunidad cristiana. Y todo eso nos hace sentirnos ilusionados por llegar pronto a contemplar aquellas maravillas que nos esperan cuando el Señor nos llame para llevarnos a la Patria… Y nos enseña, finalmente, cómo el culto de la Iglesia en la tierra no es más que una participación del culto del Cielo, culto que, celebrado en una fiesta eterna, será nuestro gozo sin fin…



La Mujer del Calvario

12. octubre 2020 | Por | Categoria: Maria

Impresiona lo que nos cuenta un exprisionero italiano de la Segunda Guerra Mundial. Es preferible dejarle a él solo la palabra.

“Hecho prisionero de los alemanes, fui llevado a un campo de concentración de Polonia, una nación muy devota de la Virgen, y metido entre prisioneros polacos, los cuales nos preguntaron: -¿Italianos? Entonces, serán también católicos. -¡Claro que somos católicos, no faltaba más! No pudieron ocultar su satisfacción: -Nosotros también somos católicos. Y como prueba…



Los Santos canonizados

8. octubre 2020 | Por | Categoria: Iglesia

Cuando Francisco de Asís recorría los pueblos transformando las costumbres con el ejemplo de su pobreza sin igual y su sencillez encantadora, las gentes lo señalaban con el dedo: ¡Mirad el santo, mirad el santo!… En nuestros días, ha pasado esto mismo con hombres como el Padre Pío, en cuyas manos aparecían impresas las llagas de Jesús, o como en la Madre Teresa cuando se la veía por las calles de Calcuta inclinada sobre los moribundos mandándolos al Cielo con una sonrisa…