Maria

Cuando María se mete…

26. noviembre 2025 | Por | Categoria: Maria

Un obispo japonés se hallaba en Roma para la visita obligada al Papa, y en honor suyo y de otro japonés bien conocido, tenor de mucha fama, se organizó un festival con la presencia de muchos personajes ilustres. En el acto, se le pidió al bravo tenor que cantase él mismo alguna pieza de su repertorio en honor de su compatriota el Obispo. Aceptó gustoso, y escogió entre las piezas de su repertorio el Ave María de Gounod. Cantó que fue un primor…



Un “Sí” dado a la Virgen

19. noviembre 2025 | Por | Categoria: Maria

Se llamaba Luis aquel gran político alemán que llenó la historia de su patria a lo largo del siglo diecinueve. Cuando en el Concilio Vaticano Primero se discutió y se definió la infalibilidad pontificia, Luis, gran católico, se enfrentó contra los disidentes: -¿Cómo? ¿Que el Papa no es infalible, que se puede equivocar cuando enseña como supremo Pastor de la Iglesia? ¡Yo creo lo que el Espíritu Santo ha dicho por el Concilio! ¡Yo estaré siempre al lado del Papa!…



Ese “¡Dichosa!” tan extraño…

12. noviembre 2025 | Por | Categoria: Maria

Hablando del Magníficat, el canto de la Virgen en el Evangelio, un escritor católico moderno muy conocido llama “aparentemente insensata” a la profecía aquella: “¡Me van a llamar dichosa, feliz, bienaventurada todas las generaciones”. Estas palabras las decía una muchachita de unos catorce o quince años, campesina, aldeana, de un despreciable rincón del Imperio Romano (Messori)
No, no es eso una profecía “aparentemente” insensata, sino “desconcertante del todo” si no metemos en esas palabras al Espíritu Santo. Pero fue el Espíritu quien puso tal afirmación en labios de aquella jovencita madre, las transmitió en la primitiva Iglesia y las inspiró a Lucas cuando escribía su Evangelio…



Un ¡Alégrate! definitivo

5. noviembre 2025 | Por | Categoria: Maria

“¡Alégrate, María!”… Ya vemos con qué palabra y con qué nombre empieza la segunda parte de la historia del mundo. Palabra y nombre que los decía un ángel, pero de parte de Dios. Empezaba a brillar el primer rayo de luz en medio de las tinieblas metidas por Satanás en el paraíso. Poco a poco va a ir creciendo el día, hasta que con la Resurrección de Jesucristo se manifieste el Sol en todo su esplendor y, ya sin ocaso, se perpetúe en la eternidad su luz indeficiente…