Cantando la alegría del vivir…, hemos oído entonar muchas veces a nuestros jóvenes. Y lo dicen bien. La vida tiene muchas cosas bellas que merecen ser cantadas. Por eso —y miramos ahora la cosa al revés—, resulta antipático sin más el título que, hace bastantes años ya, puso una joven escritora francesa a su libro: Buenos días, tristeza (Françoise Sagan)
No hablamos ni de la novela ni de la escritora, sino sólo del título. ¿Buenos días a la tristeza? ¿Un simple saludo de cortesía a la tristeza?… Ni en broma lo podemos hacer. Porque nosotros no queremos ni buscamos más que alegría para todos. Nosotros gritamos: ¡Viva la alegría! ¡Viva la ilusión!, y así damos el tiro de gracia a ese criminal asesino que corre libre por las calles, que corroe el corazón de muchos…