Todos los mensajes de este autor

La clave de un gran problema

11. julio 2014 | Por | Categoria: Reflexiones

Nos tocó una vez acudir a una conferencia dada por un profesor eminente. El público era muy selecto; presidía la asamblea un Arzobispo y Cardenal; la expectación era muy grande, y allí estábamos los reporteros de los medios de comunicación social. El Profesor comenzó preguntando: -¿Quieren decirme ustedes cuáles son, a su juicio, los tres grandes problemas que hoy están destrozando al mundo? Todos sabíamos que él los tenía muy claros en su mente, y nadie quiso robar un momento a su disertación. Así, que él siguió:
– Yo señalaría como los más graves estos tres…



La grandeza del perdón

4. julio 2014 | Por | Categoria: Reflexiones

¿Cuántas veces ha salido de nuestros labios —cantada con verdadero sentimiento— la petición de Francisco de Asís: Donde haya ofensa ponga yo perdón?… Al rezarla o cantarla convencidos, hacemos honor al Evangelio, porque nos mostramos verdaderos discípulos de Jesucristo, que nos impone un mandamiento tan grave y que tanto puede costar, como es el perdón del enemigo…



Dios que busca y espera

27. junio 2014 | Por | Categoria: Reflexiones

Cuando hablamos de Dios y el hombre, podríamos preguntarnos: -¿Quién persigue a quién? ¿Dios al hombre, o el hombre a Dios? ¿Es el hombre quien tiene interés en Dios, o es Dios quien tiene interés en el hombre?…
Hay en el Evangelio una escena sublime: el encuentro de Jesús con la Samaritana. Al parecer, todo es casual. Pero allí estaba Dios para dictarnos una lección magistral. Jesús, sediento del camino, pide de beber a una mujer que no aguantaba su sed…



Sin detenerse nunca

20. junio 2014 | Por | Categoria: Reflexiones

Es interesante la historia de Clement, un convertido francés. Militar de alta graduación, residía en Argelia, la colonia francesa del África. La crucecita que llevaba en el pecho iba a jugar un gran papel en su vida. Se la había colocado su madre: -¿Me prometes, hijo mío, que no te la vas a quitar nunca?… Y el hijo pundonoroso: -Prometido, mamá. A ti te doy mi primera palabra de honor…