Una cadena interminable
8. agosto 2014 | Por Padre Pedro Garcia | Categoria: ReflexionesEn la Historia de la Iglesia antigua nos encontramos con el martirio de un Obispo singular, que se contaba entre los primeros sucesores de los Apóstoles.
Se llamaba Policarpo, y había llegado a una edad muy venerable. Condenado a las fieras, y queriendo arrancarle la fe en Jesucristo, le grita el procónsul en medio de la multitud que atestaba el anfiteatro:
– Cambia tu modo de pensar, y grita: ¡Mueran los ateos!…
Para el procónsul pagano, ateos eran los que negaban el culto a los dioses del Imperio, y sobre todo rehusaban reconocer la divinidad del emperador… Policarpo acepta el guante, y responde…