Todos los mensajes de este autor

Una cadena interminable

8. agosto 2014 | Por | Categoria: Reflexiones

En la Historia de la Iglesia antigua nos encontramos con el martirio de un Obispo singular, que se contaba entre los primeros sucesores de los Apóstoles.
Se llamaba Policarpo, y había llegado a una edad muy venerable. Condenado a las fieras, y queriendo arrancarle la fe en Jesucristo, le grita el procónsul en medio de la multitud que atestaba el anfiteatro:
– Cambia tu modo de pensar, y grita: ¡Mueran los ateos!…
Para el procónsul pagano, ateos eran los que negaban el culto a los dioses del Imperio, y sobre todo rehusaban reconocer la divinidad del emperador… Policarpo acepta el guante, y responde…



El Dios que paga bien

1. agosto 2014 | Por | Categoria: Reflexiones

Habían acabado las Olimpíadas, y pronto en los periódicos y revistas se iban acumulando anécdotas y más anécdotas que mantenían vivo el fuego de la pasión deportiva. Una revista francesa publicaba una noticia que, desdichadamente, no tuvo resonancia especial. Los valores del espíritu no eran los que más interesaban a la gente ligera, aunque los ángeles del cielo colocaran aquel hecho en el primer puesto para el reparto final de las medallas. ¿De qué se trataba?…



Contra odio, un amor apasionado

25. julio 2014 | Por | Categoria: Reflexiones

Charlaba yo un día con un Padre jesuita amigo, y me dijo en tono muy familiar: -Oye, tú que hablas bastante por radio, podrías decir alguna vez lo malos de verdad que son los malos cuando se les mete en el cuerpo el odio a Dios.
Le repliqué con extrañeza: -No entiendo a dónde va, Padre. Y él, recordándome Padres de la Compañía de Jesús, me añadió: -¿Sabes a quiénes nos mataron los rojos? Te voy a decir solamente tres nombres…



¿A dónde lleva el camino?…

18. julio 2014 | Por | Categoria: Reflexiones

Hablamos ya de un gran apóstol de nuestra América, el Beato José de Anchieta, figura señera de la Iglesia en el Brasil. Pero una vez estuvimos casi a punto de perderlo por una temeridad suya.
Se encuentra con un hombre, que caminaba envuelto en un manto y con paso presuroso. Como quien no quiere nada, le pregunta indiferente el Padre:
– ¿A dónde vas?…
Y el otro, sorprendido y queriendo disimular su intención: -Me voy a pasear.
El Padre no aguanta su hipocresía, y le replica duro…