Todos los mensajes de este autor

Y no hay más remedio…

31. agosto 2021 | Por | Categoria: Nuestra Fe

El mayor de los oradores que tuvo Francia en el siglo diecinueve, preguntaba casi desafiante a los de su auditorio que habían recibido alguna ofensa grave:
-¿Quiere usted estar satisfecho cinco minutos? ¡Vénguese!… ¿Quiere usted estar satisfecho toda la vida? ¡Perdone!… (Lacordaire)
Al oír estas palabras, nos vienen ganas de decir: ¡Muy bien dicho! ¡Tiene toda la razón!…



María, Hija del Padre

30. agosto 2021 | Por | Categoria: Maria

Más de una oración popular a la Virgen comienza con estas palabras: ¡Salve, Hija de Dios Padre, salve Madre de Dios Hijo, salve Esposa del Espíritu Santo!… ¿Es atinada esta expresión? Nuestro pueblo cristiano se adelantó, diríamos, a formular una realidad que hoy la Iglesia con su Magisterio ha consagrado y nos propone como algo certísimo. Nos quedamos en lo primero: en su relación de María con Dios Padre, y la vemos como la Hija más querida, lucida por Dios con orgullo tan especial…



Hasta la cumbre

26. agosto 2021 | Por | Categoria: Iglesia

Entre las muchas florecillas de San Francisco de Asís, pocas ganarán en gracia y ternura a lo que le pasó con aquel campesino atrevido.
El pobre Francisco no podía ya con su cuerpo de cansado que estaba, con tanta oración, con tanta penitencia, con tanto atender a las turbas que le rodeaban siempre. Para reparar sus fuerzas maltrechas, quiere retirarse al monte Alvernia, tan delicioso para él, y gozar de Dios entre la paz de sus árboles, el frescor de sus fuentes y el cantar de sus pájaros.
Aunque está Francisco tan débil que para poder llegar han de pedir a un buen hombre lo lleve hasta allí en su asno. Van charlando amigablemente, cuando el labriego, sin muchos formulismos, le pregunta…



¡Oh Dios, qué bueno eres!

25. agosto 2021 | Por | Categoria: Dios

Se ha contado muchas veces lo de aquel buque inglés que había zarpado de Liverpool con rumbo a Nueva York. El capitán llevaba consigo a toda su familia, y en medio de la felicidad de la travesía el barco se ve envuelto en el torbellino de un ciclón. Empieza a cundir el pánico entre los pasajeros; todos se aprestan a tomar las medidas necesarias para salvarse, mientras que los ayudantes más próximos del capitán, que no puede apartarse un momento del mando, se dirigen a buscar en el camarote a los pequeños con la mamá. Allí está una hijita de ocho años, tranquila como si nada pasase. – ¡Vamos! ¡Pronto! Y recen, que el barco se quiere hundir… Pero el oficial queda desarmado con la desconcertante observación que recibe de la niña…