Todos los mensajes de este autor

Jesucristo, rocío celestial

17. abril 2023 | Por | Categoria: Jesucristo

Comienzo esta reflexión sobre Jesucristo no con una escena del Evangelio, escrito hace dos mil años, sino con un hecho de nuestros días, evangelio viviente, escrito por una muchacha preciosa. Se llamaba Carla. Catorce años nada más, y se ofrece a Jesús como esposa. Suspira por la vida religiosa, pero su padre…



Segundo Domingo de Pascua (A)

14. abril 2023 | Por | Categoria: Charla Dominical

El primer día de la semana ha sido tremendo para los apóstoles.
Unos, que sí, que el Señor ha resucitado.
Otros, nadando en la duda, van diciendo a los más cerrados: -Las mujeres son mujeres y tienen mucha imaginación, pero no pueden engañarse tanto…
Los dos de Emaús hablan muy entusiasmados, y saben lo que se dicen…
Pedro y Juan han visto el sepulcro vacío y sin los guardias… Si el Señor no está vivo, todo esto no se explica.
Otros, ¡nada!, no hay manera de que se rindan.
Y todos, a la vez, muertos de miedo ante los jefes de los judíos que pueden echar mano a los discípulos después de haber acabado con el Maestro, y ahí están encerrados y con las puertas atrancadas…



Las constantes de nuestra fe

13. abril 2023 | Por | Categoria: Oración

Un sacerdote, terriblemente angustiado, se arrodilla ante el Papa San Pío X, tan bondadoso. El pobre cura llora ante las dificultades en que se encuentra. Y el Papa enjuga sus lágrimas, diciéndole repetidamente: ¡Fe! ¡Fe! ¡Mucha fe!

No eran palabras que se inventara el Papa para un gran apuro. Mucho antes, se las decía Jesús a aquel pobre hombre que no sabía qué hacer ante la tragedia del muchacho: ¡Fe! ¡Ten fe! Porque todo es posible al que cree. El hombre aquel, fiado de Jesús, le contesta: ¡Sí! ¡Ya tengo fe! ¡Pero a veces, dudo! Señor, ¡ayuda mi incredulidad!…



Acogida al gran don de Dios

12. abril 2023 | Por | Categoria: Gracia

Jesucristo es la gran gracia, el gran regalo de Dios al mundo. Sin embargo, el Evangelio de Juan comienza con una afirmación muy dolorosa: “Vino al mundo, y los suyos no lo quisieron recibir”. ¿Estaba, entonces, todo perdido? ¿Había nacido Jesús inútilmente? No. Porque, a continuación, el mismo Evangelio reconoce la parte contraria, feliz de verdad: “Pero a quienes lo recibieron les dio el poder llegar a ser hijos de Dios, nacidos del mismo Dios”…