Todos los mensajes de este autor

Salvador por la obediencia

25. septiembre 2023 | Por | Categoria: Jesucristo

Los Santos tienen a veces unas ocurrencias geniales. No hay manera de entenderlos, a no ser que se mire la mano de Dios en algunas cosas que resultan inexplicables. Lo digo esto por lo mucho que me sorprendió lo que hizo Santa Verónica Giuliani cuando se hallaba en la agonía.
A todos los que la rodeaban les tenía en ascuas. La veían sufrir, y la muerte no llegaba nunca. Ella quería irse cuanto antes al Cielo, pero como no podía pronunciar palabra, no había manera de entenderla.
Miraba a su confesor, que estaba más inquieto y preocupado que nadie. Hasta que el bendito y olvidadizo sacerdote exclamó delante de todos…



25°. Domingo Ordinario (A)

22. septiembre 2023 | Por | Categoria: Charla Dominical

¿Quién es el guapo que se presenta ante Dios exigiendo derechos?… A nosotros nos parece que esto no se ha dado nunca, pero nos basta abrir la Biblia para encontrarnos con muchos casos.
Como el de Jonás, que se le enfrenta a Dios y le reclama enfadado: -¿Por qué has perdonado a Nínive y no le has castigado como le habías amenazado? ¿Para eso me expuse yo a la muerte cuando fui allí?…



In hoc signo…

21. septiembre 2023 | Por | Categoria: Oración

¿Tiene nuestros pueblos de hoy alguna esperanza en el signo de la Cruz? Nuestra América, concretamente, ¿ha de confiar en la Cruz de Jesucristo?
Nos remontamos en la Historia del Imperio Romano a primeros del siglo cuarto. Ha cesado la persecución más terrible desencadenada contra la Iglesia bajo el emperador Diocleciano, que acuña una moneda con esta inscripción: “Borrado el nombre cristiano”, pasada la que se llamó “la era de los mártires”…



Intercambio de dones

20. septiembre 2023 | Por | Categoria: Gracia

Un mendigo llama a la puerta de una casa pidiendo algo para comer. No había más que mirarle la cara macilenta para darse cuenta de que no engañaba. Le sale el dueño, y le alarga generoso un billete de banco de tres cifras… El mendigo no se esperaba tanto, y le sale entre lágrimas un ¡Gracias, gracias! ¡Dios le bendiga! que conmovía… El señor, por toda respuesta, le dice:
– Nada de gracias, hermano. Se las admito con la condición de que usted me admita también mi palabra: ¡Gracias, muchas gracias por haber venido! Usted con su bendición me da a mí mucho más que yo a usted…