Todos los mensajes de este autor

¡Yo amo a Jesucristo!

29. enero 2024 | Por | Categoria: Jesucristo

He contado muchas veces lo que me ocurrió con una niña de la catequesis. Me emocionó entonces, y aún lo recuerdo ahora como si lo estuviera sintiendo por primera vez. Hablaba con una niña de ocho añitos que iba a recibir próximamente su Primera Comunión. Y le pregunté como a cualquier niño que quiere comulgar:
– ¿A quién vas a recibir en la Comunión?
– ¡A Jesús!
– Muy bien. ¿Y quieres mucho a Jesús?…
Se le humedecen los ojitos a la criatura, se lleva las manos al pecho, y comenta casi entre lágrimas y con el rostro encendido…



4°. Domingo Ordinario (B)

26. enero 2024 | Por | Categoria: Charla Dominical

¡Qué doctrina la de Jesús! Es un Maestro como no ha habido otro. ¡Y qué poder el suyo! No se le resiste nada ni nadie. Esto es lo que vamos a decir nosotros espontáneamente al leer el Evangelio de hoy, como lo dijeron las gentes sencillas que fueron testigos de aquellos primeros hechos de Jesús en Cafarnaúm…



Creo en la vida eterna

25. enero 2024 | Por | Categoria: Oración

Un domingo cualquiera asistí a la Misa en una iglesia donde me tocó oír a un cura encantador, que nos decía entusiasmado en la homilía:
– ¡Sí, hermanos, un día moriremos! ¡Un día tendremos la dicha de morir!…
El Padre lo decía muy convencido, pero yo me dije para mis adentros:
– ¡Bueno! Allá él si quiere morirse. A mí que me deje disfrutar bien de la vida…
Aquel cura simpático, que chorreaba santidad por todos sus poros, ya murió y está disfrutando del logro de todas sus ilusiones. Yo sigo con mucho apego a la vida, lo reconozco. Pero, aquellas palabras de su homilía, ininteligibles —ininteligibles entonces para mí— me han hecho pensar muchas veces: ¿Y no tendría razón el buen cura?…



El don de la Oración

24. enero 2024 | Por | Categoria: Gracia

Hoy queremos hablar del gran regalo que Dios nos ha hecho con la oración. El poder hablar con Dios es una condescendencia divina que no la podemos comprender.
Cuando oramos, cuando se abren nuestros labios para rezar, pensamos que somos nosotros los que hemos tenido la iniciativa.
Y no. Porque ha sido Dios quien nos ha buscado, quien ha elevado nuestro pensamiento, quien nos ha dictado las palabras, quien ha fomentado nuestros sentimientos…