Todos los mensajes de este autor

Perdonados

10. abril 2024 | Por | Categoria: Gracia

Cuando se propone o se estudia la doctrina de la Gracia, como hace el Catecismo de la Iglesia Católica, nos encontramos con un punto de capital importancia, como es El perdón de los pecados (983)
¿Podemos esperar un Cielo sin el perdón de los pecados? Es una imposibilidad total. Sin ese perdón de Dios, resulta inútil pensar en la vida eterna. ¿Por qué?…



¡Al tanto con el niño!

9. abril 2024 | Por | Categoria: Familia

Nadie niega que la delincuencia juvenil es uno de los más graves problemas que tiene planteados hoy nuestra sociedad. Todos los observadores miran para atrás, y descubren que, efectivamente, el problema viene de lejos, desde la misma infancia. ¿Qué ocurre en muchos hogares? Que no se sabe educar al niño desde su primer despertar a la vida. Papás buenos, pero también un poco desaprensivos, no miden las consecuencias de todo lo que hacen con el niño…



Un mendigo repartiendo amor

8. abril 2024 | Por | Categoria: Jesucristo

Pocas palabras de Jesús nos podrán hacer pensar tanto como las dirigidas a los apóstoles sólo unas horas antes de morir:
– ¡Permaneced en mi amor!… ¡Amadme!
Aquí vemos a Jesucristo convirtiéndose en un mendigo de corazones. No le bastan los millones de amadores que tiene en el Cielo y viene a la tierra a buscar quien le quiera más. ¡Vamos!, que esto es el colmo de la pobreza…
Pero, resulta sorprendente que ese mendigo de amores se convierte de repente en el rico más generoso, y empieza a repartir a cambio lo que más necesita el mundo: alegría, alegría… Porque añade…



Segundo Domingo de Pascua (B)

5. abril 2024 | Por | Categoria: Charla Dominical

Jesús ha resucitado. Lo han visto las buenas amigas cuando iban al sepulcro muy de mañanita. Pedro atestigua que se le ha aparecido. Han venido los dos de Emaús contando maravillas… Pero los apóstoles permanecen encerrados, llenos de miedo a los jefes judíos.
Por más que Jesús, digamos, no se aguanta las ganas que tiene de verlos. Porque sigue tan bueno como antes, y con esas apariciones previas ha ido preparando así, paso a paso, gota a gota, poco a poco, el ánimo de los suyos para que no les sorprenda, no les asuste y acepten mejor su presencia.
Es ya el atardecer, Jesús se deja ver en medio de ellos, y los saluda con un jubiloso ¡Paz! ¡Paz a ustedes!…