Jesucristo: amor por amor
26. junio 2023 | Por Padre Pedro Garcia | Categoria: Jesucristo¡Qué ocurrencia he tenido hoy! Venía dispuesto a hablar de Jesucristo, y me he preguntado: -Vamos a ver, todo lo que diga yo sobre Jesús, lo que significa y debe significar en nuestra vida, ¿lo voy a decir mejor que Tomás de Kempis? Este santo monje nos dejó, hace ya seis siglos, el librito más bello que ha salido de una pluma cristiana: La Imitación de Cristo. Y en el libro segundo tiene dos capítulos, el séptimo y el octavo, que no cansa el leerlos y el meditarlos, y dan ansia insaciable de asimilarlos y vivirlos.
Se titulan: El amor de Jesús sobre todas las cosas y De la amistad familiar con Jesús. Hoy van a ser el tema de nuestra reflexión.
“Dichoso quien sabe y comprende lo que es amar a Jesús, y llega hasta despreciarse a sí mismo por Jesús. Porque es necesario dejar un amante por otro amante, puesto que Jesús quiere ser amado Él solo sobre todas las cosas.
“El amor de las criaturas es mentiroso e inconstante, mientras que el amor de Jesús es fiel y duradero. Quien se apega a una criatura, caerá con estrépito; pero quien se abraza con Jesús, permanecerá eternamente.
“Por lo mismo, ama y guarda como amigo a Aquel que, al fallarte todos los demás, no te va a dejar, ni tolerará que te pierdas para siempre. Porque, lo quieras que no, un día te vas a tener que separar de todos.
“Ten contigo en vida y en muerte a Jesús, y confíate a su fidelidad, porque al fallarte todos, sólo Él te va a poder ayudar.
“Tu querido Jesús es de tal naturaleza que no admite a otro consigo, sino que quiere poseer Él solo tu corazón, y sentarse en él como en un trono exclusivamente propio. Por eso, si sabes vaciarte bien de otra criatura, Jesús vendrá complacido a habitar contigo.
“Ten por perdido todo, cuanto pusieres en los hombres fuera de Jesús. Si buscas a Jesús en todas las cosas, encontrarás ciertamente a Jesús. Y si te buscas a ti mismo, te encontrarás también a ti, pero para tu ruina. Pues si el hombre no busca a Jesús, es más nocivo para sí mismo que si se le ponen en contra todo el mundo y todos sus enemigos”.
Vemos aquí cómo la belleza, el lirismo y la profundidad se conjugan con la seriedad más grave. Entusiasma, pero hace reflexionar, cuando sigue diciendo:
“Cuando Jesús está presente, todo está bien y nada parece difícil; pero cuando falta Jesús, ¡qué duro se hace todo! Cuando Jesús no nos habla dentro, todo consuelo es poco; pero si Jesús nos habla una sola palabra, ¡qué grande satisfacción se siente!
“¡Qué seco y duro que te sientes sin Jesús! ¡Qué sin sustancia y vano, cuando deseas algo fuera de Jesús! ¿No es esto peor que si perdieras todo el mundo?…
“Porque, ¿qué puede traerte el mundo sin Jesús? Estar sin Jesús es un infierno duro, y estar con Jesús es vivir en un paraíso. Si está contigo Jesús, no hay enemigo que pueda hacerte daño alguno.
Riqueza, paz, felicidad completa es lo que da el amor a Jesucristo. A su lado, no se puede poner comparación alguna. Nos lo sigue diciendo el Kempis:
“Quien encuentra a Jesús, encuentra un gran tesoro. Más, encuentra un bien que está sobre todos los bienes. Mientras que quien pierde a Jesús, pierde demasiado, y más que si perdiera el mundo entero. Es pobrísimo quien vive sin Jesús; por el contrario, es riquísimo sobre manera quien está bien con Jesús.
“Es una gran cosa saber tratar con Jesús, y una gran prudencia el tener a Jesús consigo. Puedes echar fuera de ti a Jesús y perder su gracia. Pero, entonces, ¿a quién vas a acudir y qué amigo vas a tener? No puedes vivir sin un amigo u otro; y si Jesús no es tu amigo sobre todos los demás, te encontrarás triste y desolado.
“Por lo mismo, obras neciamente si confías o quieres disfrutar con otro. Es preferible echarse a todo el mundo en contra antes que tener ofendido a Jesús”.
Al amar a Jesús, Jesús no nos roba los otros amores que el mismo Jesús lleva en su Corazón y nos regala para nuestra vida. Todo está en amarlos en Jesús y por Jesús, como nos sigue diciendo el Kempis:
“Ama a todos por Jesús, y a Jesús por sí mismo. Solo Jesucristo ha de ser amado de manera singular, el único amigo fiel que se encuentra sobre todos los demás amigos. Por Jesús y en Jesús, ama después a todos, tanto a amigos como a enemigos. Que Jesús esté en ti al compartir el amor con otro cualquiera”.
Todo esto nos dijo Tomás de Kempis hace ya muchos siglos. Ni una letra suya ha pasado de moda, sino que todos le dan razón cumplida, como el gran escritor ruso, que nos dice:
-Creo que en la vida no hay nada de más bello, de más profundo, de más simpático, de más razonable, de más perfecto que Jesús, el Salvador. Me repito a mí mismo, con celoso amor, que no existe nadie, ni puede existir, que se asemeje a Jesucristo (Dostoyewski)
Amar a Jesucristo por Sí mismo, y amar a los demás por Cristo y en Cristo, resume toda la mística del amor cristiano.
El Dios que es amor, llevó su amor hasta darnos su Hijo: -¡Toma, mundo, sálvate por este Hijo mío!…
Y Jesucristo, a su vez: -¡Por vosotros me entrego y me consagro hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!…
El que así ama, ¿cómo debe ser amado?…
Aquel señor incrédulo estaba furioso porque su hija, jovencita muy lista y buena de veras, iba cada día a la iglesia y recibía la Comunión. Aquella comedia se tenía que acabar: -¡A dejar esa iglesia y esa Comunión para siempre, y deja de decir que amas a ese loco que se dejó clavar en una cruz!… -Sí, papá. Te juro que lo voy a dejar de amar apenas me diga Él que ya no me quiere más.
A estas horas, Jesús le sigue diciendo a la muchachita: ¡Ámame! Yo te amo…