Iglesia

La roca que no se pulveriza

2. septiembre 2021 | Por | Categoria: Iglesia

¿Queremos escuchar una profecía muy divertida?… La Convención francesa, nacida de la Revolución, se presentó en Italia ante los dominios del Papa y, bayoneta ante el pecho, le intiman al bondadoso Pío VI: -O cede en lo que se le pide, o habrá de pagar todas las consecuencias.
Y el Papa: -¡No cedo! Porque eso repugna a mi conciencia, y antes padeceré el martirio que violar las leyes de la Iglesia.
El Directorio de París manda apresarlo, y el enviado calvinista, le dice sin más al Pontífice…



Hasta la cumbre

26. agosto 2021 | Por | Categoria: Iglesia

Entre las muchas florecillas de San Francisco de Asís, pocas ganarán en gracia y ternura a lo que le pasó con aquel campesino atrevido.
El pobre Francisco no podía ya con su cuerpo de cansado que estaba, con tanta oración, con tanta penitencia, con tanto atender a las turbas que le rodeaban siempre. Para reparar sus fuerzas maltrechas, quiere retirarse al monte Alvernia, tan delicioso para él, y gozar de Dios entre la paz de sus árboles, el frescor de sus fuentes y el cantar de sus pájaros.
Aunque está Francisco tan débil que para poder llegar han de pedir a un buen hombre lo lleve hasta allí en su asno. Van charlando amigablemente, cuando el labriego, sin muchos formulismos, le pregunta…



Amó a la Iglesia…

19. agosto 2021 | Por | Categoria: Iglesia

El Obispo católico de una nación totalmente protestante como es Suiza, moría en Roma y en ella dejaba sus restos mortales. Era doloroso no ser enterrado en la propia patria. Pero estaba santamente orgulloso de su sacrificio. Se le pregunta cuando ya está muy enfermo: -¿Y por qué había de morir aquí?… El enfermo ya no podía responder. Pero quienes le asistían respondieron por él con unas palabras del apóstol San Pablo: ¡Porque amó a la Iglesia! …



La Iglesia, educadora

12. agosto 2021 | Por | Categoria: Iglesia

Al querer hablar de la Iglesia como educadora, voy a un pueblo del sur de Francia donde hay un sacerdote joven y muy ejemplar. Se llama Marcelino. Un día tiene que asistir a un muchachito moribundo, y le pregunta con cariño:
– Oye, ¿quién es Dios?…
– No sé. He oído esa palabra, pero no sé quién es Dios.
El sacerdote queda de buenas a primeras desconcertado. Y sigue con las preguntas:
– ¿Y quién es Jesucristo?… ¿Y ya conoces a María, tu Madre?… ¿Sabes que Dios te llama ahora al Cielo?… ¿Y no temes ir al infierno?…
El muchachito ha ido respondiendo a cada pregunta con un angustioso: ¡No, no lo sé!…, que deja destrozado al celoso sacerdote, el cual toma entonces una resolución firme…