El Beato Sebastián de Aparicio

28. abril 2017 | Por | Categoria: Santos

¡Vaya santo que llega hoy a nuestro programa! El Beato Sebastián de Aparicio es una de las figuras más grandes de los tiempos de la colonia y que dejó huella profunda en la vida mexicana. Fue colonizador, agricultor, ganadero, carnicero, carretero, ingeniero de caminos, iniciador del correo. Hasta bien pasados los setenta años, es un hombre del pueblo, y cuando ya podía pensar en dar el paso hacia la otra vida, es admitido como Hermano entre los Franciscanos. Religioso, será cocinero, hortelano, limosnero, enfermero… Ha tenido tiempo para hacer de todo en su vida, pues morirá casi centenario, con sólo cinco días de enfermedad, como preparación inmediata para presentarse ante Dios.

Llegaba desde España a México el año 1533, como un regalo de la Madre de Guadalupe, que aún no hacía dos años se había aparecido a Juan Diego en la colina del Tepeyac.
Desembarca Sebastián en Veracruz, y se dirige hacia la recién fundada Puebla, mientras piensa en sus adentros: -¿Cómo? ¿Tantos cientos de kilómetros a través de los campos, sin camino, y con estos pobres indios llevando el cargamento sobre sus espaldas sufridas?… ¡Yo lo he de resolver un día!

En los alrededores de Puebla, se dedica a la agricultura. Pero no va a ser un simple destripaterrones, sino que se las ingeniará para hacer las cosas como un verdadero técnico, dedicado a instruir a los indígenas que trabajan con él, pues no es un explotador, sino un maestro que quiere enseñar y hacer el bien.
Ante todo, empieza por amansar los toros y los novillos. Se convierte en un magnífico ganadero, realiza el oficio de carnicero, y de este modo el ganado se convierte en una fuente de salud para los habitantes de la región, que empiezan a consumir leche y carne frescas, antes del todo desconocidas por los nativos.

Aquí empieza con lo que será una revolución tan provechosa en la vida campesina de los indígenas. Dotado de un talento práctico sin igual, construye las primeras carretas, también desconocidas totalmente en México, y los nativos se pasman al verlas transportar grandes cargas, tiradas por toros y novillos amansados, mientras que ellos se ven libres de las grandes fatigas que los esclavizaban.

Realizado este primer paso colonizador, se da a una empresa bien arriesgada, pensada desde que llegó a su nueva patria. ¡La carretera de México a Veracruz! Un sueño al principio, pero que sabe convertir en espléndida realidad. Aunque le ha costado tanta fatiga, va a repetir la aventura. Se dirige a las Autoridades de la Capital, y traza una nueva e importante carretera de México a Zacatecas, y seguirá la de México a Puebla. -Pero, ¿cómo este hombre se atreve a hacer esto? ¿No se da cuenta de que los indios chichimecas, salvajes y antropófagos, se le van a echar encima, van a destruirle todo, y hasta se lo pueden comer un día, como se enojen demasiado?… Esto es lo que piensan todos.

Pero Sebastián Aparicio no es un explotador de los indios, sino un amigo. Los respeta. Los trata bien, con cortesía, con confianza. Y ellos le pagan con la misma moneda. Lo guardan, lo defienden, le dejan que transite con sus admiradas y envidiables carretas por aquellos caminos tan grandes, tan anchos, antes del todo desconocidos. Empiezan a nacer junto a ellos pequeños poblados, algunos de los cuales llegarán a ser ciudades notables, como la tan querida Querétaro. Por esos caminos-carreteras discurrirá también, aunque sea de manera tan elemental, el correo que unirá a los habitantes de unos pueblos con otros.

Sebastián deja por fin de construir carreteras, compra terrenos en los alrededores de la Capital, y en ellos se convierte de nuevo en el maestro de los indígenas, que aprenden las labores del campo con los medios más avanzados entonces, y encuentran además en la casa de su amo todo lo que necesitan para sus vidas: pan, protección, refugio, y, lo que es más importante, mucha fe, mucho amor a Jesús, mucha devoción a la Virgen, cuyo rosario no se le cae de las manos. Ama a la Virgen, sí, que con sus apariciones a Juan Diego ha revolucionado la vida cristiana de México.

Hace tiempo que Sebastián vive con un ideal grande, expresado después con estas palabras: -No perder nunca de vista a Dios. No perdió nunca esta presencia divina. Y menos, cuando vivió casado por dos veces; aunque sus dos esposas, con las que vivió tan santamente, murieron antes de completar el año de matrimonio. Porque Sebastián es Terciario Franciscano. Se ha hecho rico muy honradamente: con la construcción de carretas, que llegaban a constituir un gran negocio; con las carreteras; con el puente en la vía de México a Zacatecas; con las minas, en las que organizó muy sabiamente el trabajo.

Aunque no vive satisfecho del todo, y se pregunta: -¿Por qué no aspiro a más? ¿Por qué no doy todo a los pobres, y por qué no me doy yo mismo del todo a Dios en la vida religiosa? Pero, ¿me admitirán los Padres en el convento, con más de setenta años que llevo encima?…Los Padres piensan también: -¡Ese Sebastián! Tan devoto, tan fiel, tan caritativo, tan honesto… Y no se lo piensan más. Lo admiten, a pesar de su edad, y se hacen con un gran santo.

Dios concede a Sebastián dones extraordinarios. Sus milagros se hacen famosos, hasta ser llamado por la gente el “Sánalotodo”. Se convierte en un especialista para amansar a los animales fieros. Y sabe gastar una broma pesada a las “hermanas hormigas”, que un día aparecieron a montones y le robaron el trigo que llevaba como previsión, mientras él dormía rendido por el cansancio. Las convoca, y les ordena: -¡A devolverme todo el trigo que se han llevado!… Los animalitos, obedientes, vuelven con la carga completa…

Va a cumplir los noventa y nueve años, y ahora es Dios quien le ordena a Sebastián: -Ven a mí con la carga enorme de tus méritos, que te espero para premiarte. Y el 25 de Febrero de 1600 se iba al descanso eterno el gran colonizador —que tantos caminos abriera a la civilización en México, modelo para toda la América— y tantos ejemplos diera de santidad cristiana.

Deje su comentario

Nota: MinisterioPMO.org se reserva el derecho de publicación de los comentarios según su contenido y tenor. Para más información, visite: Términos de Uso