La Maternidad Divina de María

22. noviembre 2009 | Por | Categoria: Maria

La maternidad divina es el título más noble de la Virgen María. La Maternidad divina de María es privilegio muy sublime. Ella fue creada por Dios sin pecado original, en plenitud de gracia, para ser especialmente la Madre de Dios.

El privilegio de la Maternidad Divina de María es enorme.Todo ello fue preparado especialmente por el Padre Eterno para que también fuera la Madre espiritual de toda la humanidad.

María es la Madre de Dios porque Dios hecho hombre -Jesucristo- nació de Ella.

Este es un privilegio que no podemos comprender plenamente, pero que eleva a María por encima de toda la creación. Como Madre de Dios sobrepasa inmensamente a las demás criaturas, a los ángeles y a los santos y mucho más a cualquier ser humano. Ya que ellos y nosotros solo somos siervos de Dios mientras que ella es su Madre. Dios ha creado un mundo muy bello, muchas cosas maravillosas; pero nunca pudo hacer nada más maravilloso que a la Madre de Dios.

Es la hija amada del Padre, porque desde el momento en que Dios decretó la Encarnación de Su Hijo, fue la preferida entre todas las criaturas para ser Su hija. La enriqueció con maravillosos privilegios y la amó más que a todas las criaturas juntas. Como Madre del Hijo de Dios, queda asociada con el Padre y con el Padre ella puede decir: “Este es mi hijo amado en quien tengo mis complacencias.”

María es la Madre del Hijo de Dios. Satisface los deberes de madre verdadera y disfruta de sus derechos. De su propia carne y sangre formó el cuerpo de su Hijo. Lo alimentó, vistió y educó. El la obedecía, -como hijo- en lo que mandaba.

María es la Esposa del Espíritu Santo porque como enseñan los Evangelios y el Credo de los Apóstoles; Ella concibió por obra del Espíritu Santo al Hijo de Dios hecho Hombre. Se le llama también templo del Espíritu Santo porque, en virtud de su Inmaculada Concepción y de su plenitud de gracia, el Espíritu Santo habita en ella de manera especialísima.

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